Tres ideas sobre desarrollo personal que he confirmado durante el período de pandemia

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Tres ideas sobre desarrollo personal que he confirmado durante el período de pandemia

Hace ya unas cuantas semanas, me tocó ponerme la segunda dosis de la vacuna del COVID. Mientras estaba en la cola, se me hizo inevitable ponerme a pensar en este desafío vital que nos ha tocado vivir. Ahora que parece que estamos llegando a un punto de inflexión, el futuro se torna algo más claro y la serenidad que lo acompaña, nos facilita la toma de conciencia de lo vivido. 

Ha sido un periodo muy duro para muchos, de esto no cabe duda. Y precisamente esa dureza lo convierte en algo que permanecerá en nuestro recuerdo, por mucho que tratemos de negarlo. Si hemos de recordarlo, quizás merezca la pena hacer el esfuerzo de extraer algún aprendizaje que dé sentido al menos a parte de lo vivido. Me gustaría compartir con vosotr@s mi reflexión al respecto y conocer también la vuestra. 

En mi caso, al igual que en el de much@s de l@s que me estaréis leyendo, la incertidumbre golpeó con fuerza mi forma de ganarme la vida. Gran parte del trabajo de desarrollo de la inteligencia emocional, que llevo años haciendo conmigo mismo, para poder después enseñarselo a directiv@s, profesionales y otras personas, cobró el mayor de los sentidos. Un “alud” de incertidumbre me sacudió, poniendo a prueba mi capacidad de gestión emocional ante la crisis. Una oportunidad para medir el nivel de desarrollo personal en el que realmente me encontraba…

Desde la perspectiva que otorga el haber dejado atrás “el corazón de la tormenta”, estas son las 3 reflexiones clave, que me ha dejado lo vivido hasta ahora con la pandemia:

No planifiques una derrota mientras que no has sido derrotad@, porque será el inicio de tu fracaso

Mi trabajo previo a la pandemia siempre se había desarrollado de forma presencial. Conferencias, formaciones in company, coaching directivo… podéis imaginaros cómo se me presentaba el panorama laboral en abril del año pasado. Mi agenda anual “se cae” literalmente. TODO mi trabajo del año es anulado o “pospuesto sin fecha prevista”, dejando mi capacidad para seguir generando ingresos a “0”. Los clientes más optimistas, me dicen que quizás en septiembre se pueda empezar a retomar la actividad. Los más atenazadas por la incertidumbre, me dicen que el tijeretazo a los presupuestos afectará como mínimo a todo el año. La gran pregunta sin respuesta certera es… ¿cuánto durará esta situación? Y la pregunta a la que irremediablemente conduce la anterior es… ¿y cómo será el escenario posterior? El caldo de cultivo para que el cerebro comience a trabajar al servicio de “sus miedos”, está servido.

Como hemos hablado en otros artículos, nuestro cerebro tiene facilidad para quedarse enganchado a emociones dolorosas, fruto de situaciones adversas vividas con anterioridad y en anticipar escenarios problemáticos cabalgando a lomos de nuestros miedos. En una situación como la vivida por todos nosotros el año pasado, es natural que nuestro cerebro comience a generar ANTs (Automatic Negative Thoughts) y adelantándose a dificultades que aún no han sucedido y quizás nunca lleguen a suceder.

Si nos dejamos “engañar” por esta anticipación catastrofista de nuestro cerebro y nos creemos todos los pensamientos automáticos que genera, las emociones desagradables y en muchos casos limitantes por excesivas o descontextualizadas, están garantizadas. Y detrás de esas emociones, asoman oleadas de comportamientos reactivos, que no ayudan a gestionar con objetividad y eficacia la situación de incertidumbre que se cierne ante nosotros. 

Dicho de otra forma, si nos dejamos llevar por el sesgo de negatividad de nuestros cerebros, y creemos que nos vamos a encontrar en una situación adversa en el futuro, estamos preparando el terreno para que a través del sesgo de confirmación, nuestro cerebro distorsione la realidad y la  haga encajar con nuestras temerosas anticipaciones. Eso nos incapacita para reconocer las oportunidades que pudieran ayudarnos a avanzar, superar o incluso crecer con la situación que nos está tocando vivir.

Por esta razón, es importante entender que las situaciones de crisis van a alimentar nuestros miedos, a generar momentos de gran dificultad que tendremos que gestionar lo mejor que podamos y también que darnos por vencid@s demasiado pronto, aumentará literalmente nuestras posibilidades de fracaso. 

Céntrate en los hechos y úsalos para tomar las decisiones más acertadas

Así que, aún cuando se había cancelado toda mi agenda de trabajo y mi previsión de ingresos había pasado a “0” para lo que restaba de año (no los gastos que continuaban exactamente igual), dejarme llevar por mis miedos, no fue mi elección consciente (aunque la tentación estuvo ahí, acechando). La estrategia que siempre utilizo para que el miedo no me paralice es:

1º- Aceptar que es una respuesta natural de mi cerebro a la incertidumbre para tratar de proteger mi vida 

2º Cuestionar esos miedos contrastándolos con la realidad. Mi mantra suele ser… “centrémonos en los hechos, no en alucinaciones”. Si los hechos indican que el miedo es racional, actúo protegiéndome como me resulte posible. Si los hechos indican que es irracional, lo dejo ir y me anclo a lo que indican los hechos.

Así que, lo primero que hice fue revisar mis gastos, para ver dónde podía reducirlos. Una vez identificado, procedí a hacer lo necesario para ajustarlos.

Por otro lado,  comencé a trabajar con el resto del equipo para re-planificar el rumbo ante el nuevo escenario. Decidimos testar algunas acciones on line, para explorar las oportunidades ocultas, que siempre son la otra cara de la incertidumbre. 

Simultáneamente y tanto para mi tranquilidad como para la de mi familia,  según iban pasando las semanas, comenzaban a aparecer oportunidades de trabajo derivadas de la situación de alta inseguridad que invadía a muchas organizaciones. La situación me brindó la oportunidad de poder acompañar  y ayudar a avanzar, a diversas empresas, directiv@s y profesionales, en este difícil proceso. 

Buscando información sobre gestión de crisis llegó a mis manos un estudio de Harvard sobre el impacto que tenían las decisiones de los directivos en la gestión de las crisis. En él explicaban cómo la aplicación de la mentalidad de evitación o la de búsqueda antes las crisis, influía hasta en un 76% en las posibilidades de la empresa de salir fortalecida. 

Es decir, hay evidencias científicas de que al aplicar a tus decisiones una mentalidad combinada de evitación y búsqueda,  (que podéis ver en youtube si os interesa), las posibilidades de superar las crisis y crecer con ellas, se multiplican.

Tal como comentábamos en la reflexión nº 1, el cerebro, en su deseo de proteger nuestras vidas ante lo que considera amenazas, va a tratar de mostrarnos infinidad de posibles escenarios negativos: esto va a ser una ruina, seguro que no sale trabajo porque ya no se pueden hacer conferencias ni formaciones presenciales, ninguna empresa va a querer gastar ni un euro con la que está cayendo… Y es en esos momentos en los que nuestros miedos hablan como si tuvieran la capacidad de ver con certeza el futuro, en los que tenemos la capacidad de elegir enfocar nuestra atención en hechos objetivos, porque el resto… son alucinaciones que nadie sabe si realmente sucederán…

Centrarnos en hechos REALES, verificables y objetivos (como que se han cancelado todos los eventos presenciales y que se están empezando a contratar en formato on line,  que se puede estudiar cómo ayudar a resolver los problemas que están atravesando las empresas y sus profesionales por medios digitales, etc…) nos ayuda a anclarnos a la realidad, ver con mayor objetividad nuestro espectro de opciones y enfocar nuestras energía en lo que sí podemos hacer para avanzar.

Recuerda que además, para enfocar nuestra atención en los hechos, que se dan en el presente (no en las alucinaciones del futuro), una poderosísima aliada que nos facilita esa tarea es entrenar nuestra atención a través de la práctica de mindfulness.

 

tres ideas desarrollo personal

Si quieres que algo pase, asegúrate de tener un plan, mantener el foco y tener a mano las herramientas adecuadas 

Es posible que estés de acuerdo conmigo en que la actitud es importante, pero no lo es todo dentro de la estrategia de gestión de una crisis. Son los cimientos sobre los que asentamos nuestra capacidad para actuar y avanzar, representando un buen comienzo, pero solo una parte de lo necesario.

Para poder crear nuestro futuro nos va a tocar trabajar y esforzarnos, de eso no hay duda. Planificar, testar, pivotar, seleccionar, aprender a usar y aplicar las herramientas que nos ayuden a conseguir los mejores resultados posibles… Etapas de un ciclo iterativo que a modo de espiral (mejor ascendente que descendente), nos acompañará a lo largo de todo nuestro camino. 

A mí, como a muchos otros, me ha tocado alguno de estos pivotes. Aunque ya en 2019 comencé un proceso de desinversión en infraestructuras “presenciales” e inversión en infraestructuras digitales, el 2020 fue de obligado “acelerón digital”. Crear y adaptar programas para las nuevas necesidades, transformar herramientas y metodologías para prestar servicios de conferencias, formación directiva, consultoría en gestión de personas o coaching, en una realidad completamente diferente, representó todo un reto. Un reto externo hacia nuestros clientes, e interno hacia mi equipo.

Tras el análisis en base a hechos, es el turno de establecer objetivos que fijen el rumbo y planificar con la flexibilidad suficiente para poder avanzar adaptándose a lo que acontezca. Tener objetivos claros y un plan para avanzar hacia ellos, es una de las cosas más importantes a hacer en contextos de incertidumbre. Poner toda la claridad posible sobre lo que queremos hacer, allí donde la incertidumbre no permite vislumbrar el futuro, es como gozar de un barco en medio del mar y la tormenta. 

Recuerda que los logros importantes, no suelen conseguirse de la noche a la mañana. Más bien, suelen ser procesos iterativos que nos van llevando desde el punto A (situación actual) hasta el punto B (situación deseada), gracias a nuestras elecciones enfocadas y conscientes. 

De hecho, mantener el foco en el camino definido, para llegar a la meta deseada,  favorecerá la optimización de  tus recursos y las decisiones alineadas con lo importante. Dispersar tu atención en múltiples direcciones simultáneas, por no tener claro el objetivo que persigues,  puede suponer no solo un peor aprovechamiento de tus recursos sino también un desgaste emocional inmenso.

Por último, asegúrate de tener disponibles y engrasadas las suficientes herramientas personales, como para dirigirte a ti mism@, tanto si hay luz, como si estás a oscuras, navegando mares en calma o tempestades… 

Existen cada vez más evidencias científicas de herramientas y metodologías testadas, que pueden impulsar tu rendimiento, tu bienestar y tus resultados en todas las fases del proceso. Necesitarás herramientas hard (gestión de carácter técnico) y soft (gestión emocional, foco, liderazgo, comunicación, trabajo en equipo…). Recuerda equiparte con ambas, no solo técnicas. El desafío que nos ha tocado vivir, ha puesto de manifiesto la inmensa necesidad de ambas.

Así que a día de hoy, tengo la fortuna de poder decir que 2021 se ha presentado como un año lleno de retos en el ámbito profesional. Hemos tenido que reinventar proyectos para hacer viable su continuidad, dar forma a otros nuevos para poder hacerlos despegar y hemos recibido incluso hermosas sorpresas de las que pronto os podré hablar, que contribuyen a iluminar un camino hacia el futuro ilusionante, retador y apasionante. 

Deseo que vuestro año esté siendo lo mejor que pueda ser y en el caso de que por cualquier motivo no sintáis que ha sido así, os animo a explorar posibilidades de avanzar, cuando os sintáis preparad@s para ello. 

Trabajar la actitud, aceptar el miedo y el dolor, centrarnos en los hechos, enfocarnos en lo que podemos controlar, buscar con ahínco las oportunidades por esquivas que parezcan, tener un plan, mantener el foco y tratar de llenar la caja con herramientas no solo hard sino también soft, es posible que contribuyan a dar rumbo, crecimiento y sentido a nuestra travesía por los mares de la vida… 

Abrazo grande, cuídate mucho y … ADELANTE!!! 

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Liderar es el arte de inspirar, alinear y desarrollar a las personas para lograr resultados, al servicio de algo más grande que el interés de cada individuo en sí mismo.
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