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Importancia del trabajo en equipo en una empresa

Resulta curioso para mi observar como la capacidad de trabajo en equipo de las personas en muchos casos se presupone, sin atender al enorme desafío que generalmente representa. El entorno global actual nos reta a conseguir resultados colaborativos.  Nos toca trabajar en equipo ya no sólo con personas de nuestro entorno cercano, sino con personas que viven en otras ciudades, países o continentes. Personas de culturas diferentes, con estilos de relación, comunicación o incluso toma de decisiones diferentes. Es posible que hayas tenido la oportunidad de trabajar en diferentes proyectos, donde el resultado final no dependiera sólo de tu trabajo, sino de éste en combinación con el de otras personas. Quizás incluso hayas trabajado en proyectos, donde el equipo ha funcionado como un reloj y ha sido un gustazo, mientras que en otros la colaboración ha resultado insufrible y los resultados, aunque se hayan logrado, el coste emocional, mental e incluso físico, haya sido brutal por el desgaste sufrido en las relaciones.

Trabajo en Equipo Leandro Fernandez Macho

Método de 14 ingredientes imprescindibles para aumentar el rendimiento en el trabajo en equipo

La pregunta es… ¿Qué ingredientes resultan necesarios para que el trabajo en equipo fluya? Pues ahí va el modelo y la receta que he ido diseñando, desde la experiencia de trabajar con muchos equipos a lo largo de los años (si formas parte de algún equipo, puedes valorar de 0 a 10 cuánto de cada ingrediente hay presente en él):

1 – Un grupo de personas

Hasta aquí, más o menos fácil. Con que haya más de una persona, primer ingrediente ¡¡¡conseguido!!!

2 – Con un “para qué” común

Ya empieza a liarse la cosa. Trabajar bien en equipo, requiere un elemento intangible que marcará la diferencia a la hora de conectar a las personas con combustible emocional de alto rendimiento. Ese “para qué” común,  capaz de hacerles sentir parte de algo más grande que sí mismos, ha de estar orientado también a contribuir de forma positiva a la vida de otras personas (y no me refiero simplemente al bolsillo de alguien). La ausencia de este ingrediente, es lo que hace que en muchos casos los equipos se queden en individualidades que sólo actúan pensando en sí mismas y que ante las dificultades, en lugar de redoblar el apoyo, el remar juntos y el esfuerzo, lo que se redoble sea el “sálvese quien pueda”.

3 – Cada uno cumple una función y sostiene una tensión para el equilibrio y la supervivencia del equipo

Las funciones han de estar claras, así como los límites de cada función y la jerarquía entre ellas. La indefinición resta fuerza, confianza y capacidad de aportar valor al equipo, al no sentirse plenamente incluido en el mismo. La misma indefinición, aumenta el estrés negativo, la percepción de amenaza, las emociones básicas asociadas a dicha percepción, como la ira y el miedo, y con todo ello la resistencia, el reproche, la actitud defensiva y demás ingredientes tóxicos para cualquier equipo. Cada miembro del equipo soporta además una tensión dinámica para que ese equipo pueda existir. El grado de tensión es equivalente al grado de responsabilidad sobre los objetivos de ese equipo. Cuanta menos clara la función, menos fuerza para sostener la tensión de manera productiva. 

4 – Donde cada miembro es reconocido y recompensado en función de su rendimiento y contribución a los resultados del equipo

Creo que no hace falta explicar mucho al respecto. Sencillamente, las personas que aportan más, merecen recibir más, para mantenerse motivadas a seguir aportando “lo máximo” que puedan. Además, dada la tendencia de nuestro cerebro a fijarse más en los aspectos negativos que en los positivos, resulta necesario contribuir a la creación de una cultura de reconocimiento en el equipo. Las formas de reconocimiento pueden ser variadas. Lo importante es que se haga. 

5 – Trabajo en equipo coordinado en base a reglas y sistemas acordados. 

Sin acuerdos en cuanto a reglas y sistemas, lo que probablemente sucederá es el caos. Además si queremos que la gente adopte con mayor facilidad las reglas y sistemas como suyos, es imprescindible que les hagamos partícipes del proceso de acuerdo. Y si los equipos son multiculturales, ni te cuento la importancia de este punto…

6 – Con canales, habilidades y actitudes que favorecen la comunicación fluida.

Los canales si no hay, habrá que crearlos con lo que se pueda, y por favor que sean ligeros y ágiles. Las habilidades sociales que favorecen la comunicación de alto rendimiento, si no están desarrolladas, habrá que entrenarlas. Y las actitudes relacionadas con compartir, en lugar de encerrarse en la cueva, habrá que incentivarlas.

7 – Cuyas habilidades se complementan entre sí

En un equipo las personas se conocen o hacen por conocerse lo suficiente, como para entender sus diferencias como oportunidades de complementarse y potenciarse. Al fin y al cabo, no somos buenos en todo, aunque todos somos buenos en algo. Cualquier cosa que alimente la inseguridad de los miembros, contribuirá a estimular la competición entre ellos en lugar de la colaboración.

8 – Con la participación de todos sus miembros

Seguro que recuerdas por haberlo leído en otras páginas de esta web, que la sensación de rechazo o exclusión, dispara uno de los mayores miedos de nuestra especie, y con ello la respuesta de estrés en modo amenaza. De hecho, la neurociencia ha demostrado recientemente que la sensación de exclusión corre por los mismos circuitos de amenaza cerebral, que el dolor físico. 

9 – Desde la madurez y la destreza para resolver conflictos y superar desafíos

Cada persona ve la realidad utilizando sus filtros subjetivos (personalidad, miedos, valores, creencias, historia de aprendizaje, situación personal, etc…). y por tanto la diferencia de puntos de vista será lo natural. Para poder ser un equipo, los miembros han de manejar esas diferencias con naturalidad, como oportunidad de enriquecimiento de las posibilidades. Así podrán utilizar esas situaciones de forma constructiva, aprovechando los conflictos y los desafíos como fuentes de aprendizaje, maduración y crecimiento.

10 – Para construir en lugar de destruir 

Para que un equipo pueda avanzar con solidez, resulta fundamental que su actitud se oriente a aportar valor aprovechando lo que hay y a encontrar la manera de lograr mejores resultados y recursos. Cuando un equipo comienza a victimizarse y esconderse detrás de las excusas respecto a lo que no hay o el reproche a lo que los anteriores no hicieron, evidencia su incapacidad, activando el proceso de intoxicación, deterioro y desaparición.

11 – Con el fin de lograr unos objetivos comunes

Al “para qué común”, hay que sumarle la concreción de objetivos medibles, alcanzables, retadores, temporizados, ecológicos y específicos, que determinen el foco que motive a la alineación, el apoyo y el esfuerzo para avanzar juntos.

12 – De los que son corresponsables

Es verdad que no todos los miembros del equipo tienen el mismo grado de responsabilidad sobre la consecución de los objetivos y también que desde el momento en que el para qué y los objetivos son comunes, si perdemos, de algún modo perdemos todos y si ganamos, de alguna manera todos obtenemos algún beneficio. Si en verdad hay trabajo en equipo, los miembros no se esconderán detrás del “yo ya hice lo mío, así que me despreocupo”…

13 – En un contexto grupal de confianza y seguridad psicológica

Si las personas no se sienten seguras para expresar lo que realmente piensan o sienten por temor a ser juzgadas. O si existe mucho miedo a tomar decisiones y arriesgar, dentro de los márgenes de seguridad, por la manera en la que se gestiona cualquier error (a través de duras críticas y reproches en lugar de usarlo como oportunidad de aprendizaje), será muy difícil que un equipo pueda llegar a ser de “alto rendimiento”.

14 – Siendo capaces de celebrar los éxitos cuando se produzcan. 

Porque por el camino he encontrado a personas que consideran que “el halago debilita y la crítica fortalece”… y comparto que la celebración del éxito mal gestionada puede “endiosar” y perjudicar, y que la crítica constructiva es imprescindible para crecer… pero ojo si que por el camino dejamos de comer, beber o dormir, nos quedaremos sin energías físicas para continuar avanzando… Tal vez celebrar el éxito, cuando en verdad este se produzca, no sea más que alimentar emocionalmente a nuestro corazón, para que el coraje, la generosidad y el compromiso, no nos abandonen ante el próximo desafío… 

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El entorno actual nos reta a conseguir resultados colaborativos. Proyectos donde el resultado no dependiera sólo de tu trabajo sino del trabajo en equipo.
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