Objetivos: cómo impulsarte y lograr lo que te propongas, utilizando los descubrimientos sobre el cerebro

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Objetivos: cómo impulsarte y lograr lo que te propongas, utilizando los descubrimientos sobre el cerebro

¿Te has planteado alguna vez lograr un objetivo en tu vida profesional o personal? Quizás en la personal no, pero estoy seguro de que en la profesional, aunque tu no te los hayas planteado, alguien lo habrá hecho por ti. 

¿Te has dado cuenta de que en muchas ocasiones proponernos lograr algo no es suficiente para conseguirlo? ¿Has observado a tu alrededor personas que se proponen cosas sin llegar a conseguirlas? ¿Qué les falta? 

¿Te has dado cuenta de que sin embargo hay otras a las que parece que la suerte les sonríe y tienden a conseguir lo que se proponen? ¿Cómo lo hacen? 

Pues bien, vamos a desentrañar algunos de los misterios que se esconden detrás del logro de objetivos.

Establece metas y objetivos y mejora tu felicidad y bienestar.  

Empecemos por el hecho de que la sensación de logro y por ello tener metas en la vida, es uno de los 5 ingredientes principales para la felicidad y el bienestar   de un ser humano, de acuerdo a las investigaciones del padre de la Psicología Positiva, Martin Seligman. Es verdad también que, de acuerdo a las investigaciones del considerado por el padre de la Psicología Positiva, como el más importante investigador del mundo en este campo, Mihály Csíkszentmihályi, la ausencia de sensación de reto en el ser humano, es una salvoconducto directo a la pérdida de felicidad potencial. De modo que para ser felices en la vida, además de otras cosas, resulta fundamental tener objetivos, que estos sean retadores y sentir que avanzamos y los vamos logrando.

Además, si echamos un vistazo al funcionamiento de nuestro cerebro triuno (reptiliano, límbico, neocórtex), podemos desentrañar algunas claves que nos descubren el camino hacia el logro de nuestros objetivos. 

establecer objetivos cuadrado

Conoce tu cerebro para catapultarte hacia tus objetivos

En la capa más primitiva de nuestros cerebros, el cerebro reptil,  se encuentra la capacidad para identificar las señales capaces de catapultarnos hacia nuestros objetivos. De toda la información que percibe el cerebro, éste descarta el 99% de la que recibe. El consciente y el subconsciente, trabajan en equipo para quedarse con la información más relevante y dejar correr la que no lo es tanto. La región del cerebro que filtra la información y determina cuál merece ser considerada y cuál descartar, es el SAR (Sistema de Activación Reticular).

Es el sistema que hace que cuando una pareja se queda embarazada, empiecen a ver mas carritos de bebé y embarazadas de las que veían hasta el momento, o que cuando nos gusta un determinado coche y estamos planteándonos si comprarlo, parezca que haya una invasión de esos modelos en nuestra ciudad. Es el SAR. Esta región tiene la capacidad de conectarnos con las señales más relevantes para avanzar hacia nuestras metas. La cuestión es… ¿podemos dirigir su actividad de algún modo? Y la respuesta es que sí. 

Dirige tu Sistema de Activación Reticular de forma controlada.

 

El SAR se activa en base a los niveles de intensidad emocional que nos provoque aquello que buscamos. Esto quiere decir que para que el SAR te ayude a detectar dónde están las oportunidades capaces de hacerte avanzar hacia tu objetivo, has de apasionarte con ese objetivo. Has de vibrar con pasión ante la oportunidad de materializarlo. Si se trata de un objetivo sin más, si no tiene alma y de algún modo no expande tu pecho y hace latir tu corazón, su irrelevancia determinará los escasos recursos que tu cerebro dedicará a convertirlo en realidad.

Así que ya tenemos localizada la parte de tu cerebro que se pregunta “¿Dónde está lo que puede ayudarme a lograr mi objetivo?”

Activa las palancas motivacionales adecuadas

Pero eso no es suficiente. Para mantener la llama emocional que aviva el fuego de la pasión por tu objetivo, será necesario dotarlo de un “para qué”. Tu cerebro, como buen optimizador del gasto energético en pro de la supervivencia, se preguntará, ¿para qué gastar esta energía en avanzar hacia ese objetivo? Y ahí entran en juego las  palancas motivacionales más importantes de nuestra especie y que se alojan en la 2ª capa en la evolución de nuestro cerebro, el sistema límbico o cerebro emocional. Esas palancas motivacionales son:

 

  1. La respuesta de aproximación y búsqueda del placer, sostenida por el sistema de recompensa cerebral, el sistema de la dopamina.

  2. La respuesta de evitación del dolor, sostenida por el sistema de amenaza cerebral, el sistema que dispara la respuesta de estrés lucha-huida-bloqueo.

 

Como hemos visto en otras páginas de esta web, la motivación de nuestro cerebro social es minimizar la amenaza y maximizar la recompensa. De hecho las emociones asociadas a dolor y amenaza tienen entre 3 y 6 veces más impacto en nuestro organismo que las de placer. Esto significa que a la hora de “darle calor emocional” a nuestro objetivo y hacerle entender a nuestro cerebro “para qué” invertir recursos en lograrlo, resulta fundamental activar ambas palancas.

 

Identifica la palanca del dolor y el placer

  1. Qué coste tendría para ti y para las personas que más te importan, que no hicieras todo lo posible por conseguir ese objetivo. Muéstrale a tu cerebro la amenaza que representaría no conseguirlo y por qué debe destinar recursos a ello.

  2. Qué beneficio  tendría para ti y para las personas que más te importan, que hicieras todo lo posible por conseguir ese objetivo. Muéstrale a tu cerebro el enorme beneficio que representaría conseguirlo y por qué debe destinar recursos a ello.

Ya tenemos el “para qué”, ya tenemos el “dónde” y ahora necesitamos el “cómo”. Una parte de ese “cómo” llegará a medida que avances hacia el objetivo pero otra es importante que la dibujes tu mismo para aumentar la sensación de control del cerebro. 

 

Traza un plan para avanzar hacia el objetivo

Ya sabes que el mayor miedo de nuestro cerebro es el miedo a la muerte y este a su vez se divide en 2 grandes miedos hacia los que nuestro cerebro está sesgado y que disparan fuertemente la respuesta de amenaza cerebral y el estrés negativo. Esos 2 grandes miedos son a la sensación de descontrol, que se compensa con la necesidad de control y a la sensación de rechazo o exclusión, que se compensa con la necesidad de aprobación de los demás. En este caso y haciendo uso de la 3ª y más evolucionada capa de nuestro cerebro, el neocórtex y especialmente de los lóbulos prefrontales (detrás de la frente), donde se alojan las capacidades ejecutivas de nuestro cerebro, tendremos que trazar un plan para avanzar hacia ese objetivo. Además, será clave que lo pongamos por escrito y no nos limitemos simplemente a imaginarlo. Hay un famoso estudio llevado a cabo en 1953 por la universidad de Yale, en la que se puso a prueba la importancia de definir y escribir los objetivos. Entrevistaron a un montón de estudiantes y observaron lo siguiente:

 

  • El 84% de los estudiantes no tenía objetivos claros  ni definidos que perseguir

  • El 13% tenía sus objetivos claros, pero no los tenía escritos

  • El 3% tenía los objetivos definidos y escritos

10 años después de la primera entrevista, los investigadores volvieron encontrarse con l@s participantes para evaluar en qué situación se encontraban y si había alguna diferencia significativa entre ellos. Lo que se encontraron fue muy impactante: 

L@s participantes del 13% (objetivos claros pero no escritos), tenían el doble de ingresos que el 84% que no tenían claros ni definidos, los objetivos a alcanzar en sus vidas.

Pero eso no fue todo, porque ¿qué crees que pasó con ese 3% de participantes que tenían sus objetivos definidos y además escritos? 

Pues que ese 3% multiplicaba por 10 los ingresos de aquellos que no tenían claro qué perseguían, y que por tanto no lo tenían definido por escrito en  ningún sitio.

 

Las cuestiones entonces son:

  1. Define tu objetivo hasta que en una escala de 0 a 10, sientas que la posibilidad de alcanzarlo, te hace vibrar  en nivel 10

  2. Apaláncalo bien para que pueda avanzar a máxima potencia: conecta con los costes masivos de no alcanzarlo y los beneficios masivos de lograrlo

  3. Escríbelo y define el plan, para que tus posibilidades se multipliquen

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Tener metas en la vida, es uno de los 5 ingredientes principales para la felicidad y el bienestar de un ser humano. ¿Sabes platear tus objetivos?
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