Se el primero en lograr el cambio que necesitas

Desarrollar tu inteligencia emocional y gestionar tus emociones

Inteligencia Emocional Leandro Fernandez

Claves para lograr el éxito en el trabajo y en la vida Aunque toda la vida se ha hablado de gestionar emociones, en la década de los 90 surge con fuerza el concepto de la inteligencia emocional y su importancia capital para el éxito profesional, a partir de que investigadores como Daniel Goleman, comiencen a popularizar estudios relevantes al respecto.  En uno de ellos realizado con 188 grandes organizaciones públicas y privadas de EE.UU., los investigadores rastrean profesionales y líderes “top”. Personas capaces de lograr resultados y relaciones excelentes de forma sostenida en el tiempo. En este caso no sólo es suficiente lograr los mejores resultados económicos, sino que es imprescindible lograrlos con el apoyo, la colaboración y el aprecio de colaboradores, compañer@s, jefes/as, clientes, proveedores. Los investigadores rastrean mediante entrevistas y diferentes tipos de pruebas, 3 clases de habilidades para identificar aquellas marcan la diferencia y  comparten l@s profesionales y líderes top: Habilidades cognitivas (por ejemplo capacidad de planificación o síntesis) Habilidades técnicas (por ejemplo dominio de idiomas o software) Habilidades emocionales (por ejemplo autocontrol o empatía) Los resultados muestran que el cociente intelectual por ejemplo, es importante, pero contrariamente a la creencia popular hasta el momento, no es un factor determinante para el éxito profesional. La sorpresa viene cuando tras analizar los resultados, observan que de las habilidades que definen a los profesionales “top”, el 33,3% son habilidades cognitivas y técnicas, mientras que el 66,6% son habilidades de la inteligencia emocional. Pero no sólo eso, sino que filtrando los perfiles y analizando exclusivamente los de aquellos que ocupaban posiciones de liderazgo, los resultados eran aún más apabullantes. En los casos de los líderes “top”, tan solo el 10% de las competencias que les definían como “tops” eran cognitivas y técnicas, mientras que el 90% eran relativas a su inteligencia emocional. Todo esto sumado a descubrimientos como el de David McClelland (Harvard), que observó que los departamentos o divisiones de líderes con altos niveles de inteligencia emocional, tendían a superar los objetivos anuales entre un 15% y un 20%. O los de colegas de McClelland como Mary Fontaine y Ruth Jacobs que concluyeron que del clima de trabajo dependen casi un tercio de los resultados de una organización.  Como verán en los estudios e investigaciones realizados durante la década del 90, la inteligencia emocional comenzaba a tomar mayor protagonismo. Entonces, ¿Qué es la inteligencia emocional? https://www.youtube.com/watch?v=Yg9y2nnItyU&t=2s&ab_channel=LeandroFern%C3%A1ndezMacho ¿Y qué competencias y habilidades son esas que incluye la inteligencia emocional y son críticas para el éxito profesional y personal? Pues la inteligencia emocional se sostiene sobre dos grandes pilares: La inteligencia emocional intrapersonal, que tiene que ver con el desarrollo de la conciencia de un@ mismo y desde ahí, de la capacidad de autogestión. Comprende las siguientes competencias: autoconocimiento autoconciencia emocional autoconfianza autocontrol adaptabilidad fiabilidad independencia emocional iniciativa automotivación        2. La inteligencia emocional interpersonal, que tiene que ver con la capacidad para  comprender las dinámicas emocionales de individuos y grupos, así como gestionar eficazmente las relaciones. Comprende las siguientes competencias:  empatía orientación hacia la contribución conciencia organizativa liderazgo establecimiento de vínculos comunicación e influencia trabajo en equipo resolución de conflictos gestión de los cambios desarrollo de los demás ¿De 0 a 10, tú cómo ves tu nivel de desarrollo en cada una de estas habilidades? A partir de la avalancha de descubrimientos que ponen de manifiesto la importancia del desarrollo de la inteligencia emocional para el éxito profesional y personal, la sociedad, las organizaciones y las personas, van tomando conciencia de la necesidad de encontrar maneras de desarrollar estas destrezas.  ¿Quieres saber cómo se puede obtener un mayor manejo de emociones? 1. Desarrolla habilidades intrapersonales Es importante tener en cuenta que un desarrollo sólido de la inteligencia emocional, comienza por sentar buenas bases en el desarrollo de las habilidades intrapersonales. Es evidente que si no te conoces y eres lo suficientemente consciente de ti mism@, es enormemente difícil que puedas gestionarte con destreza. Por lo general las personas creemos conocernos bien por el simple hecho de llevar conviviendo con nosotras mismas tantos años como tenemos. Pero el autoconocimiento va mucho más allá, dado que la mayor parte de nuestros comportamientos, procesos mentales y respuestas emocionales, vienen dados por patrones gobernados por nuestro subconsciente. Además, en el colegio, la mayor parte de nosotros no disfrutó de asignaturas en las que poder entrenar este tipo de habilidades, como así ponen de manifiesto los alarmantes datos que muestran nuestra escasa capacidad para lidiar con el estrés de la vida moderna.  2. Usa las palancas adecuadas  En los últimos años, han surgido diferentes herramientas que han demostrado su eficacia para potenciar las habilidades tanto intrapersonales como interpersonales, de forma notable. Desde los aportes de la neurociencia para comprender mejor el funcionamiento, los sesgos y las “palancas” de nuestros cerebros.  3. Practica mindfulness  A la práctica de mindfulness, que cuando se integra en el día de las personas, resulta espectacular para aumentar nuestros niveles de autoconciencia, autocontrol emocional, capacidad de escucha o comunicación.  4. Trabaja con un buen coach   Hasta herramientas de acompañamiento que nos ofrece el coaching, para liberar el potencial de las personas y ayudarlas a lograr lo que persiguen en sus vidas.  5. Usa las técnicas que aporta la herramienta del Eneagrama O poderosos sistemas de análisis de la personalidad como el eneagrama, que se muestran profundamente reveladoras para conocernos mejor a nosotr@s mism@s, indicarnos el camino para avanzar hacia nuestra mejor versión, potenciar nuestra empatía y todas las habilidades interpersonales. Y esto sólo por nombrar algunas de las que en los últimos años, he tenido la oportunidad de comprobar cómo impactan en el desarrollo de la inteligencia emocional de las personas. La pregunta entonces es…  ¿Qué estás haciendo para fortalecer tu musculatura emocional?  Quizás de la respuesta a esa pregunta, dependa tu capacidad para acercarte a ser quien quieres, necesitas o aspiras a ser … Únete a nuestra comunidad y descubre técnicas y trucos para aprender o mejorar estas habilidades.  Artículos relacionados para tu crecimiento personal

Estrés: claves para mejorar tu rendimiento y bienestar

Estres Largo Leandro Fernandez

El estrés es una de las grandes epidemias de nuestro tiempo, es un secreto a voces. El impacto a nivel global de la epidemia de estrés negativo, comienza a convertirse en una preocupación de primer orden.  ¿Qué es el estrés? Según un estudio de las universidades de Harvard y Stanford publicado en la revista Science Management, el estrés en el trabajo puede generar más de 120.000 muertes al año y 190.000 millones de dólares de gastos en atención sanitaria en los EE.UU. Una auténtica barbaridad…  A la par a ello, en muchos casos, el estrés termina siendo un impulso para conseguir aquello que buscas. Por eso, te dejo el video donde desarrollo un poco más la idea.    https://www.youtube.com/embed/yajI063z7_M ¿Cómo afecta el estrés al rendimiento y facturación de tu empresa y cuales son sus consecuencias? En Europa y en concreto en España tampoco estamos a salvo de esta epidemia. Según datos del último informe publicado (2019) por el INE (Instituto Nacional de Estadística), el estrés y la ansiedad son las responsables  del 30% de las bajas laborales en el país y los trabajadores que sufren estrés negativo, son un 60% menos productivos que aquellos con recursos para regular adecuadamente sus emociones.  Y si saltamos el charco, nos encontramos con que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), países como México se encuentran en el primer puesto en lo que a niveles de estrés laboral se refiere. Y además es que el estrés no sólo afecta a nuestra vida profesional, sino que lo sentimos en nuestras carnes, también en nuestras facetas más personales. ¿O es que ser padres o madres no es estresante? ¿Y la convivencia en pareja? ¿Y hacer la colada? En fin, que de acuerdo a la Escuela de Salud Pública de Harvard  Causas de estrés cotidiano: Armonizar horarios Hacer recados Viajar al trabajo Usar las redes sociales Cocinar Limpiar los baños Hacer reparaciones del hogar El estrés y la muerte Y también es verdad que un interesantísimo estudio (Veterans Affair Normative Aging Study) que ha durado 50 años y del que se han publicado los resultados en el año 2014, realizó seguimiento a 1300 varones de Boston y les pidió que informaran de 2 tipos de sucesos estresantes. Grandes sucesos por un lado (divorcio, accidente grave, etc…) y dificultades diarias por otro (del estilo de las que recoge el listado de la Escuela de Salud Pública de Harvard). Lo curioso es que quienes reportaron más dificultades diarias, tuvieron 3 veces más probabilidades de haber muerto al final del estudio.  Pero la clave está en que los reportes sobre los quehaceres diarios debían reflejar si estos representaron una dificultad o una satisfacción. Las conclusiones fueron aplastantes.  La actitud de los participantes frente a las actividades diarias, fue el mejor predictor de mortalidad a lo largo del estudio. No fueron los grandes sucesos estresantes como cabría esperar, sino su actitud ante los desafíos diarios, que son connaturales a la vida. De hecho uno de los elementos que convierte al estrés en tóxico o no, es nuestra percepción de si lo que está sucediendo es una amenaza o una fuente de oportunidad y satisfacción de algún tipo para nosotros. Es por ello que cosas que a ti te generan muchísimo estrés, para otras personas no resultan en absoluto estresantes, sino incluso estimulantes.  Pongamos un ejemplo: por lo general, a la gente no le resulta muy estimulante hablar en público y menos en auditorios con más de 1.000 personas clavando su mirada sobre ti. Es posible que el corazón lata más rápido, los músculos se tensen, la respiración se acelere y que la mayoría de las personas consideren estos signos como señales de que algo va mal o muy mal, acercando el miedo a niveles de pánico y bloqueo. Sin embargo a mi, que disfruto profesionalmente con ello, me encanta, me resulta estimulante y mejora mi rendimiento ese puntito de estrés positivo que siento en el estómago ante grandes auditorios. Aumenta mis niveles de energía, concentración, motivación, agilidad, es decir que el estrés en ese caso no me limita, sino que me potencia. Potenciarte con tu estrés es posible Y resulta que investigaciones como la publicada por el departamento de psicología de la universidad de Harvard (Jamieson, Nock  & Mendes 2012) usando precisamente este factor estresante, hablar en público, confirman que la actitud de la persona frente a su estrés influye de forma crítica en cómo ese estrés la potencia o la limita.  Dicho estudio reveló que haciendo creer a una parte de los participantes que las señales fisiológicas del estrés que iban a experimentar al enfrentarse al auditorio, eran señales positivas de que su cuerpo y su cerebro les estaban preparando para entrar en estado de “alto rendimiento”, las personas entraban en estrés positivo de alto rendimiento. No es que no sintieran estrés,  porque aumentaban los niveles de alfa amilasa salival y con ello de estrés, sino que interpretaron ese estrés como un aliado que venía en su ayuda para llevar más sangre y más oxígeno a todos sus órganos  y así poder enfrentar el reto con sus mejores capacidades y recursos. De hecho las personas que cambiaron su actitud frente al estrés y que no trataron de evitarlo sino de aprovecharlo, no sólo fueron capaces de ofrecer un mejor rendimiento que las que consideraban que las señales del estrés anunciaban problemas, sino que sus vasos sanguíneos se contrajeron menos, por tanto el flujo de recursos (sangre, oxígeno,…) fue mayor hacia todos sus órganos y la protección de su salud cardiovascular más alta.  En los últimos años han surgido un creciente número de investigaciones, que muestran cómo el estrés puede ser el mayor asesino en serie de la historia, o el aliado estratégico más relevante al servicio de una vida que merezca ser vivida. El estrés previo y durante el 2023 Hemos podido atravesar, todavia lo seguimos haciendo pero de manera más sutil, lo que fue una catastrofe mundial, el COVID 19. De más esta decir que la misma ha tenido un impacto significativo en el nivel de estrés de las personas … Leer más

Tres ideas sobre desarrollo personal que he confirmado durante el período de pandemia

desarrollo personal leandro macho

Hace ya unas cuantas semanas, me tocó ponerme la segunda dosis de la vacuna del COVID. Mientras estaba en la cola, se me hizo inevitable ponerme a pensar en este desafío vital que nos ha tocado vivir. Ahora que parece que estamos llegando a un punto de inflexión, el futuro se torna algo más claro y la serenidad que lo acompaña, nos facilita la toma de conciencia de lo vivido.  Ha sido un periodo muy duro para muchos, de esto no cabe duda. Y precisamente esa dureza lo convierte en algo que permanecerá en nuestro recuerdo, por mucho que tratemos de negarlo. Si hemos de recordarlo, quizás merezca la pena hacer el esfuerzo de extraer algún aprendizaje que dé sentido al menos a parte de lo vivido. Me gustaría compartir con vosotr@s mi reflexión al respecto y conocer también la vuestra.  En mi caso, al igual que en el de much@s de l@s que me estaréis leyendo, la incertidumbre golpeó con fuerza mi forma de ganarme la vida. Gran parte del trabajo de desarrollo de la inteligencia emocional, que llevo años haciendo conmigo mismo, para poder después enseñarselo a directiv@s, profesionales y otras personas, cobró el mayor de los sentidos. Un “alud” de incertidumbre me sacudió, poniendo a prueba mi capacidad de gestión emocional ante la crisis. Una oportunidad para medir el nivel de desarrollo personal en el que realmente me encontraba… Desde la perspectiva que otorga el haber dejado atrás “el corazón de la tormenta”, estas son las 3 reflexiones clave, que me ha dejado lo vivido hasta ahora con la pandemia: No planifiques una derrota mientras que no has sido derrotad@, porque será el inicio de tu fracaso Mi trabajo previo a la pandemia siempre se había desarrollado de forma presencial. Conferencias, formaciones in company, coaching directivo… podéis imaginaros cómo se me presentaba el panorama laboral en abril del año pasado. Mi agenda anual “se cae” literalmente. TODO mi trabajo del año es anulado o “pospuesto sin fecha prevista”, dejando mi capacidad para seguir generando ingresos a “0”. Los clientes más optimistas, me dicen que quizás en septiembre se pueda empezar a retomar la actividad. Los más atenazadas por la incertidumbre, me dicen que el tijeretazo a los presupuestos afectará como mínimo a todo el año. La gran pregunta sin respuesta certera es… ¿cuánto durará esta situación? Y la pregunta a la que irremediablemente conduce la anterior es… ¿y cómo será el escenario posterior? El caldo de cultivo para que el cerebro comience a trabajar al servicio de “sus miedos”, está servido. Como hemos hablado en otros artículos, nuestro cerebro tiene facilidad para quedarse enganchado a emociones dolorosas, fruto de situaciones adversas vividas con anterioridad y en anticipar escenarios problemáticos cabalgando a lomos de nuestros miedos. En una situación como la vivida por todos nosotros el año pasado, es natural que nuestro cerebro comience a generar ANTs (Automatic Negative Thoughts) y adelantándose a dificultades que aún no han sucedido y quizás nunca lleguen a suceder. Si nos dejamos “engañar” por esta anticipación catastrofista de nuestro cerebro y nos creemos todos los pensamientos automáticos que genera, las emociones desagradables y en muchos casos limitantes por excesivas o descontextualizadas, están garantizadas. Y detrás de esas emociones, asoman oleadas de comportamientos reactivos, que no ayudan a gestionar con objetividad y eficacia la situación de incertidumbre que se cierne ante nosotros.  Dicho de otra forma, si nos dejamos llevar por el sesgo de negatividad de nuestros cerebros, y creemos que nos vamos a encontrar en una situación adversa en el futuro, estamos preparando el terreno para que a través del sesgo de confirmación, nuestro cerebro distorsione la realidad y la  haga encajar con nuestras temerosas anticipaciones. Eso nos incapacita para reconocer las oportunidades que pudieran ayudarnos a avanzar, superar o incluso crecer con la situación que nos está tocando vivir. Por esta razón, es importante entender que las situaciones de crisis van a alimentar nuestros miedos, a generar momentos de gran dificultad que tendremos que gestionar lo mejor que podamos y también que darnos por vencid@s demasiado pronto, aumentará literalmente nuestras posibilidades de fracaso.  Céntrate en los hechos y úsalos para tomar las decisiones más acertadas Así que, aún cuando se había cancelado toda mi agenda de trabajo y mi previsión de ingresos había pasado a “0” para lo que restaba de año (no los gastos que continuaban exactamente igual), dejarme llevar por mis miedos, no fue mi elección consciente (aunque la tentación estuvo ahí, acechando). La estrategia que siempre utilizo para que el miedo no me paralice es: 1º- Aceptar que es una respuesta natural de mi cerebro a la incertidumbre para tratar de proteger mi vida  2º Cuestionar esos miedos contrastándolos con la realidad. Mi mantra suele ser… “centrémonos en los hechos, no en alucinaciones”. Si los hechos indican que el miedo es racional, actúo protegiéndome como me resulte posible. Si los hechos indican que es irracional, lo dejo ir y me anclo a lo que indican los hechos. Así que, lo primero que hice fue revisar mis gastos, para ver dónde podía reducirlos. Una vez identificado, procedí a hacer lo necesario para ajustarlos. Por otro lado,  comencé a trabajar con el resto del equipo para re-planificar el rumbo ante el nuevo escenario. Decidimos testar algunas acciones on line, para explorar las oportunidades ocultas, que siempre son la otra cara de la incertidumbre.  Simultáneamente y tanto para mi tranquilidad como para la de mi familia,  según iban pasando las semanas, comenzaban a aparecer oportunidades de trabajo derivadas de la situación de alta inseguridad que invadía a muchas organizaciones. La situación me brindó la oportunidad de poder acompañar  y ayudar a avanzar, a diversas empresas, directiv@s y profesionales, en este difícil proceso.  Buscando información sobre gestión de crisis llegó a mis manos un estudio de Harvard sobre el impacto que tenían las decisiones de los directivos en la gestión de las crisis. En él explicaban cómo la aplicación de la mentalidad de evitación o la de búsqueda antes las crisis, … Leer más

Objetivos: cómo impulsarte y lograr lo que te propongas, utilizando los descubrimientos sobre el cerebro

Objetivos Leandro Fernandez

¿Te has planteado alguna vez lograr un objetivo en tu vida profesional o personal? Quizás en la personal no, pero estoy seguro de que en la profesional, aunque tu no te los hayas planteado, alguien lo habrá hecho por ti.  ¿Te has dado cuenta de que en muchas ocasiones proponernos lograr algo no es suficiente para conseguirlo? ¿Has observado a tu alrededor personas que se proponen cosas sin llegar a conseguirlas? ¿Qué les falta?  ¿Te has dado cuenta de que sin embargo hay otras a las que parece que la suerte les sonríe y tienden a conseguir lo que se proponen? ¿Cómo lo hacen?  Pues bien, vamos a desentrañar algunos de los misterios que se esconden detrás del logro de objetivos. Establece metas y objetivos para mejorar tu felicidad y bienestar Empecemos por el hecho de que la sensación de logro y por ello tener metas en la vida, es uno de los 5 ingredientes principales para la felicidad y el bienestar de un ser humano, de acuerdo a las investigaciones del padre de la Psicología Positiva, Martin Seligman. Es verdad también que, de acuerdo a las investigaciones del considerado por el padre de la Psicología Positiva, como el más importante investigador del mundo en este campo, Mihály Csíkszentmihályi, la ausencia de sensación de reto en el ser humano, es una salvoconducto directo a la pérdida de felicidad potencial. De modo que para ser felices en la vida, además de otras cosas, resulta fundamental tener objetivos, que estos sean retadores y sentir que avanzamos y los vamos logrando. Además, si echamos un vistazo al funcionamiento de nuestro cerebro triuno (reptiliano, límbico, neocórtex), podemos desentrañar algunas claves que nos descubren el camino hacia el logro de nuestros objetivos.  Conoce tu cerebro para catapultarte hacia tus objetivos En la capa más primitiva de nuestros cerebros, el cerebro reptil,  se encuentra la capacidad para identificar las señales capaces de catapultarnos hacia nuestros objetivos. De toda la información que percibe el cerebro, éste descarta el 99% de la que recibe. El consciente y el subconsciente, trabajan en equipo para quedarse con la información más relevante y dejar correr la que no lo es tanto. La región del cerebro que filtra la información y determina cuál merece ser considerada y cuál descartar, es el SAR (Sistema de Activación Reticular). Es el sistema que hace que cuando una pareja se queda embarazada, empiecen a ver mas carritos de bebé y embarazadas de las que veían hasta el momento, o que cuando nos gusta un determinado coche y estamos planteándonos si comprarlo, parezca que haya una invasión de esos modelos en nuestra ciudad. Es el SAR. Esta región tiene la capacidad de conectarnos con las señales más relevantes para avanzar hacia nuestras metas. La cuestión es… ¿podemos dirigir su actividad de algún modo? Y la respuesta es que sí.  Dirige tu Sistema de Activación Reticular de forma controlada El SAR se activa en base a los niveles de intensidad emocional que nos provoque aquello que buscamos. Esto quiere decir que para que el SAR te ayude a detectar dónde están las oportunidades capaces de hacerte avanzar hacia tu objetivo, has de apasionarte con ese objetivo. Has de vibrar con pasión ante la oportunidad de materializarlo. Si se trata de un objetivo sin más, si no tiene alma y de algún modo no expande tu pecho y hace latir tu corazón, su irrelevancia determinará los escasos recursos que tu cerebro dedicará a convertirlo en realidad. Así que ya tenemos localizada la parte de tu cerebro que se pregunta “¿Dónde está lo que puede ayudarme a lograr mi objetivo?”   Activa las palancas motivacionales adecuadas   Pero eso no es suficiente. Para mantener la llama emocional que aviva el fuego de la pasión por tu objetivo, será necesario dotarlo de un “para qué”. Tu cerebro, como buen optimizador del gasto energético en pro de la supervivencia, se preguntará, ¿para qué gastar esta energía en avanzar hacia ese objetivo? Y ahí entran en juego las  palancas motivacionales más importantes de nuestra especie y que se alojan en la 2ª capa en la evolución de nuestro cerebro, el sistema límbico o cerebro emocional. Esas palancas motivacionales son:   La respuesta de aproximación y búsqueda del placer, sostenida por el sistema de recompensa cerebral, el sistema de la dopamina. La respuesta de evitación del dolor, sostenida por el sistema de amenaza cerebral, el sistema que dispara la respuesta de estrés lucha-huida-bloqueo.   Como hemos visto en otras páginas de esta web, la motivación de nuestro cerebro social es minimizar la amenaza y maximizar la recompensa. De hecho las emociones asociadas a dolor y amenaza tienen entre 3 y 6 veces más impacto en nuestro organismo que las de placer. Esto significa que a la hora de “darle calor emocional” a nuestro objetivo y hacerle entender a nuestro cerebro “para qué” invertir recursos en lograrlo, resulta fundamental activar ambas palancas.   Identifica la palanca del dolor y el placer   Qué coste tendría para ti y para las personas que más te importan, que no hicieras todo lo posible por conseguir ese objetivo. Muéstrale a tu cerebro la amenaza que representaría no conseguirlo y por qué debe destinar recursos a ello. Qué beneficio  tendría para ti y para las personas que más te importan, que hicieras todo lo posible por conseguir ese objetivo. Muéstrale a tu cerebro el enorme beneficio que representaría conseguirlo y por qué debe destinar recursos a ello. Ya tenemos el “para qué”, ya tenemos el “dónde” y ahora necesitamos el “cómo”. Una parte de ese “cómo” llegará a medida que avances hacia el objetivo pero otra es importante que la dibujes tu mismo para aumentar la sensación de control del cerebro.    Traza un plan para avanzar hacia el objetivo Ya sabes que el mayor miedo de nuestro cerebro es el miedo a la muerte y este a su vez se divide en 2 grandes miedos hacia los que nuestro cerebro está sesgado y que disparan fuertemente la respuesta … Leer más

La asertividad: aprende a decir no y construye relaciones productivas

Asertivdad Leandro Fernandez

A ver si reconoces alguna de estas situaciones relacionadas con la asertividad. ¿Alguna vez no has expresado tu opinión o lo que querías, por miedo a generar un conflicto con la otra persona? ¿Alguna vez has perdido los papeles y has dicho algo de un modo del que luego te has arrepentido? ¿Conoces a alguien a quien le cueste decir no? ¿Alguna vez el mensaje de alguien no te ha llegado porque aún teniendo razón en el fondo, la forma no fuera la adecuada? ¿Conoces a alguien a quien le cueste pedir lo que necesita? ¿Y a alguien que cada vez que pide algo, daña aunque no sea su intención hacerlo? El valor de la asertividad para tu vida Pues si reconoces alguna de las situaciones anteriores, entiendes el valor de entrenar la asertividad para la vida profesional y personal y por qué los entrenamientos relativos a la comunicación, son los que más se llevan a cabo en las organizaciones.  Y es que el arte de comunicarse bien, de forma saludable, constructiva y productiva para todas las partes, es eso… un arte. Son muchísimas las personas a las que he entrenado en comunicación interpersonal eficaz que me han dicho: “La de problemas que habría ahorrado, si hubiera tenido la oportunidad de aprender esto en el colegio…”. Y es que los seres humanos, dada nuestra condición de especie social, estamos constantemente comunicándonos con los demás, tanto cuando queremos comunicarnos, como también cuando no queremos hacerlo. La ausencia de comunicación en esencia no existe… Incluso cuando me aislo, estoy diciendo algo a los demás con mi aislamiento. Y ya que la comunicación es el principal vehículo de relación interpersonal, qué mejor que comunicarnos bien para lograr buenos resultados a corto, medio y largo plazo en las relaciones ¿no? El equilibrio entre dos estilos de comportamiento Pues bien, la asertividad representa la expresión de una sana autoestima a nivel interpersonal, combinada con una buena dosis de empatía. Representa el equilibrio entre dos estilos de comportamiento, hacia los que las personas tendemos en mayor o menor medida,  cuando nos relacionamos con los demás: La inhibición  Conlleva un cierta tendencia a adaptarse en exceso a lo que quieren o necesitan los demás, sin tener suficientemente en cuenta y expresar lo que uno mismo piensa, siente o quiere. Sería algo así como “Tú eres más importante que yo y lo tuyo es más importante que lo mío”. Este estilo de interacción, reduce las posibilidades de conflictos con los demás, pero aumenta el nivel de conflicto con uno mismo, con la consiguiente pérdida de autoestima  y la insostenibilidad saludable a medio y largo plazo. La agresividad Que conlleva una cierta tendencia a no tener en cuenta los sentimientos, opiniones o necesidades de los demás. En su forma extrema implicaría ofender, provocar y atacar, mientras que en su forma velada implicaría agredir “pasivamente” tirando la piedra y escondiendo la mano al no atreverse a mostrarse directamente agresivo con la otra persona. Sería algo así como “Yo soy más importante que tú y lo mío es más importante que lo tuyo”. Este estilo de interacción aumenta las posibilidades de conseguir lo que uno quiere a corto plazo, pero deteriora las relaciones y hace más difícil conseguir lo que queremos a medio y largo plazo. Las personas no querrán ayudarnos ni colaborar con nosotros. Y si lo hacen, será por miedo, con la consiguiente acumulación de resentimiento que derivará de ello y la pérdida de una de las fuentes más importantes de bienestar y capacidad para lograr resultados en la vida, que no son otra cosa que nuestras relaciones. ¿Reconoces a alguna persona de tu entorno, con tendencia hacia la inhibición o la agresividad? La asertividad, el término medio entre ambos polos. En este caso vendría a ser algo así como “Yo soy importante, tú también; lo tuyo es importante, lo mío también”. Así que desde esa suposición, me expreso de forma clara, directa y respetuosa, minimizando el coste emocional y cuidando la relación. Implicaciones de la asertividad La asertividad, implica ser capaces de hacer bien varias cosas (en las que si quieres puedes valorarte de 0 a 10, para ver cómo crees que andas en asertividad): Ser sincero sobre lo que es relevante. Expresar con claridad y respeto los hechos y sentimientos relativos  a la situación, evitando prejuzgar intenciones o comportamientos de la otra persona de forma subjetiva. No ceder en lo fundamental Saber cuál es nuestro límite, lo que no estamos dispuest@s a aceptar, para poder expresarlo con claridad y respeto, al mismo tiempo que exploramos alternativas que sí sean posibles para nosotr@s. Dejar claro que vamos a relacionarnos de igual a igual De ser humano a ser humano: porque probablemente compartimos un interés común, que es resolver la situación para que ambos quedemos lo más satisfechos posible.  Y tal vez te estés preguntando… ¿Y por qué nos cuesta a las personas ser asertivas? Y las razones pueden ser varias. ¿Por qué nos cuesta a las personas ser asertivas?  La tendencia genética de nuestra personalidad hacia el miedo a la sensación de descontrol (y me impongo para mantenerlo) o hacia el miedo al rechazo de los demás (y me adapto a ellos para mantener la aprobación y una armonía artificial). La influencia de personas no asertivas en mi entorno, de las que he aprendido cómo interactuar  y a las que he modelado. La recompensa en forma de elogios u otros refuerzos, cuando a lo largo de mi educación, mostraba conductas no asertivas. El castigo ante conductas asertivas que eran erróneamente consideradas por mi entorno como un comportamiento inapropiado. Creencias instaladas en nuestro hardware (cerebro) debido a la cultura en la que hemos nacido, vivido y sido educados. Reto: Tu primer entrenamiento de asertividad. La buena noticia, es que la asertividad es una habilidad que se entrena y que tanto para aquellos que necesitan “frenarse” como para los que necesitan “impulsarse”, el entrenamiento funciona y permite a las personas vivir relaciones más satisfactorias, más productivas y más libres, … Leer más

Productividad Radical. Si no la desarrollas, tendrás problemas en el mundo que viene

Productividad

Es posible que muchos asociéis la productividad a eficiencia en el trabajo, pero en realidad es un término que va mucho más allá. Probablemente la mayoría de nosotros sintamos que la realidad en la que vivimos es: Variable: las previsiones y las agendas saltan continuamente por los aires. Infoxicada: la información y la multicanalidad nos desborda. Distractiva: la competencia es feroz para cazar y capturar nuestra atención. Activamente frenética: corremos constantemente y ni así llegamos… Pues bienvenid@s a la V.I.D.A. que nos ha tocado vivir en este momento único e irrepetible de la historia. ¿Cómo influye esto en tu productivida y tu vida de forma negativa? Hemos pasado de una era más industrial donde las tareas, los tiempos o los espacios para realizarlas estaban claramente definidos, el trabajo era más individual y las distracciones eran menores, a la era de internet y las nuevas tecnologías. En esta nueva era, las tareas, los tiempos y los espacios para realizarlas están más difusos, las decisiones son más complejas, el trabajo es más relacional, la información nos inunda, las distracciones nos asaltan y la ansiedad o el estrés nos acompañan. En muchos casos, aunque hagamos un montón de cosas, la sensación con la que nos acostamos es que nos quedan muchísimas por hacer y que entre correos, llamadas, reuniones, mensajes de whatssapp, redes sociales, desplazamientos y demás quehaceres diarios, bufff… no nos llegan los días prácticamente a nada. Un interesante estudio publicado en 2010 por la universidad de Harvard (Killingsworth & Gilbert 2012) en el que utilizan una app para registrar y evaluar el rendimiento atencional de 2.250 adultos participantes, arroja impactantes conclusiones. Mientras los participantes se ocupan de sus tareas habituales en su día a día, los investigadores utilizan la app para contactar con ellos y registrar cómo se sienten, qué están haciendo y si están pensando en otra cosa diferente a la que están haciendo. Los resultados mostraron que el 46,9% del tiempo, la mente no está enfocada en la tarea que tiene entre manos, sino que está pensando en otras cosas. Tan solo el 53,1 % del tiempo, los participantes estaban plenamente enfocados en lo que estaban haciendo.  La neurociencia ha demostrado que la multitarea disminuye notablemente el rendimiento cerebral y el estudio que nos ocupa, muestra cómo la falta de foco mientras ejecutamos una tarea, genera personas menos productivas y las personas menos productivas se sienten a su vez menos felices. Es más, lo que la gente estaba pensando y en qué estaba enfocando su atención, resultó ser mejor predictor de su satisfacción que la tarea que realizaba. Es decir, si incluso ante tareas que pudieran resultar incómodas, aprendiéramos a enfocar plenamente nuestra atención en ellas, no sólo podríamos hacerlas mejor y más rápido, sino que nos resultarían más satisfactorias.​ Mi secreto. El método de productividad radical.  Quizás por eso lo que yo llamo “productividad radical” se fundamenta en los siguientes 7  aspectos: Entrena tu atención Una mente bien enfocada no sólo te hace más productiv@, sino que te también te hace sentir más satisfech@. Si aún no has probado con mindfulness, tal vez este sea tu momento. Define con claridad y precisión tus objetivos. Si no hay claridad y precisión, de poco te va a servir poner foco sobre algo que está difuso. Puedes echar un vistazo al apartado de objetivos de mi web para conocer algunas claves sobre ello. Plantea tus metas y objetivos de forma clara Ten metas a largo (que pueden ser 3 años), objetivos a medio (que pueden ir de los 6 meses al año) y objetivos a corto (que pueden ir del mes a la semana) y objetivos a muy corto (diarios). No hace falta que sean muchos, sino los objetivos “estrella”. La productividad se dispara cuando más allá de las tareas inesperadas que van surgiendo en el día a día, empiezas el trienio, el año, el semestre, el mes, la semana o el día, con un “objetivo estrella” a alcanzar. Encuentra un sistema de gestión de la productividad personal que vaya contigo.  En cualquier caso, asegúrate de que permita integrar en un sólo lugar toda la información sobre tus objetivos, proyectos, tareas, o roles, para poder ver y gestionar de forma conjunta todas las áreas importantes de tu vida. El que yo uso, me permite gestionar proyectos y tareas de mis 10 roles que son: marido amoroso, papá consciente, conferenciante-coach-formador-consultor, generador de negocio, gestor diligente, co-responsable del hogar, cuidador de mi salud, amigo y familiar activo, aprendiz de maestro e innovador-emprendedor.   Haz ejercicio físico  Para sostener una productividad de alto nivel, vas a necesitar un cuerpo capaz de rendir a alto nivel durante el mayor tiempo posible. Mantener tu cuerpo en forma, te permite tener un cerebro en forma. El ejercicio físico favorece la neuroplasticidad y como dice John Ratey, profesor de psiquiatría de la escuela de medicina de la universidad de Harvard,  la segregación de noradrenalina, serotonina y dopamina, que reduce la ansiedad, el estrés en general, y aumenta el rendimiento y bienestar. Cuida tu alimentación Tus lóbulos prefrontales, hogar de las funciones ejecutivas de tu cerebro (visión de futuro, razonamiento, planificación, autocontrol, automotivación, comunicación, habilidades sociales, decisiones basadas en valores…), utilizan combustible de alta calidad. Si no te alimentas bien, tu cuerpo, tu mente y tus emociones, jugarán en tu contra… ¡¡¡come sano!!! Descansa Si no descansas bien, tu cerebro no funcionará bien. Generará un estado similar a “la resaca” del día siguiente, después de haberte pasado la noche anterior con el vino, la cerveza o las copas. Tus lóbulos prefrontales funcionarán a medio gas, diferentes áreas de tu cerebro se irán conectando y desconectando paulatinamente, para ahorrar y recuperar energía mientras estás despierto (con tu cerebro en modo intermitente, ya me contarás cómo vas a rendir…). Además, las toxinas se irán acumulando en tu cerebro, acercándote al riesgo de colapso… ¿Te apuntas a mi sistema de “productividad radical”? No te lo creas y pruébalo… tal vez te sorprendas de las capacidades de tu cerebro… ADELANTE!!! Artículos relacionados para … Leer más

Empatía: por qué marca tanto la diferencia

Empatia Leandro Fernandez Mahco

¿Alguna vez te has sentido incomprendido o incomprendida? ¿Has experimentado la frustración, la rabia o la impotencia, de sentir que la otra persona no te escucha, no respeta tus sentimientos o no es capaz de entender tu punto de vista? ¿Alguna vez has sentido tus sentimientos pisoteados con el típico “no es para ponerse así” o el también típico “no puedes sentirte así”? ¿O tal vez has experimentado que la otra persona no ha tenido el más mínimo interés en mover un dedo para ayudarte a sentirte mejor?  Entonces has experimentado por qué la empatía es una de las 5 habilidades top de la inteligencia emocional, y resulta tan crítica para lograr buenos resultados en la vida profesional y personal y conectar con las emociones.  Entonces ¿Qué es la empatía? Y ¿hay un único tipo de empatía o hay varios? Pues vayamos por partes.   https://www.youtube.com/watch?v=cVRhARjdHIY&t=1s&ab_channel=LeandroFern%C3%A1ndezMacho Tipos de empatía: Empatía cognitiva: ser capaz de ver las cosas desde la perspectiva y el punto de vista de otra persona. Empatía emocional: ser capaz de conectar y comprender las emociones de los demás. Compasión: ser capaz de comprender el punto de vista de la otra persona, conectar y comprender sus emociones y tratar de hacer lo posible por ayudarla a que esté mejor. No desde la lástima, porque eso priva a la persona en dificultades de su poder, sino desde el respeto a su capacidad para gestionar sus desafíos. Cuando miramos a una persona con lástima, lo hacemos desde una posición de superioridad enfocándonos en sus debilidades, no en sus fortalezas y eso no le ayuda. La compasión mira a la persona desde sus fortalezas, respetando sus emociones, respetando su proceso y haciendo lo posible por ayudarla con aquello que podamos y queramos hacer. Facetas de la empatía: La EMPATÍA con mayúsculas incluiría entonces las siguientes 6 facetas (por cierto, puedes aprovechar para valorarte de 0 a 10 en cada uno de ellas y ver cómo crees que andas de empatía): Entender el punto de vista de los demás sin prejuzgarlos Conectar y comprender las emociones de los demás sin prejuzgarlos Interpretar las emociones de los demás observando su comunicación no verbal  Responder adecuadamente a las reacciones emocionales de los demás Interesarse activamente por las preocupaciones de los demás Ayudar a los demás a estar mejor, respetando nuestros propios límites ¿Hacemos un pequeño test de empatía? ¿Te animaste a valorarte?  Pues ahora pídeles a tus compañer@s de trabajo, a tu jefa/e ,a tus amigos y a tu familia que te valoren en esos 6 aspectos de 0 a 10 como has hecho tú hace un momento… ¿Crees que se parecerán tus resultados a los suyos…?  Pues nada, te animo a que lo compruebes si te apetece entrenar un poco tu inteligencia emocional aumentando tu nivel de autoconciencia. ¿Qué tal los resultados?  Los 4 consejos para mejorar tu capacidad de empatía Y una vez tomamos conciencia del punto en el que estamos, es el momento de ponernos en marcha y empezar a entrenar. Ahí van 4 consejos para empezar a potenciar tu empatía: Conecta con las emociones de los demás aprovechando la información de tus neuronas espejo Empatizar con los demás es un desafío para el que todos los seres humanos estamos dotados, dada la naturaleza social de nuestro cerebro, aunque es verdad que no todos desarrollamos el mismo nivel de destreza y logramos conectar con las emociones. Uno de los grandes descubrimientos de la neurociencia en los últimos años es el de las neuronas espejo. Giacomo Rizzolatti y su equipo (universidad de Parma), recibieron en el año 2011 el premio Príncipe de Asturias por este descubrimiento. Las neuronas espejo tienen 2 grandes funciones.  La primera es imitar el comportamiento adulto para aprender lo más rápido posible, y aumentar las posibilidades de sobrevivir.  La segunda función es comprender las acciones, emociones e intenciones de los demás, evaluando hasta el más mínimo detalle de su lenguaje no verbal, reflejando sus emociones en nuestro interior, es decir, convertirte en una persona empatica y aprender a como conectar con mis emociones. ¿Recuerdas haber participado en alguna reunión donde han humillado a algún compañero/a y tú te has sentido fatal pese a no ir el tema contigo? Tal vez en esa situación, tus neuronas espejo estaban reflejando la emoción de vergüenza, rabia, impotencia o tristeza que tu compañero/a estaba sintiendo en ese mismo momento. Probablemente, sentir en tus carnes lo que él o ella sintió, os conectó de algún modo. Quizás te atreviste a decirle después que sentías lo que había pasado, incluso te prestaste a escuchar con atención cómo se sentía e tal vez trataste de ayudarle a sentirse mejor para conectar emociones. Aumenta tu autoconciencia emocional Para poder empatizar, es fundamental aumentar nuestros niveles de autoconciencia emocional, porque las emociones, tanto las nuestras como las que reflejamos de otros, se expresan siempre en primer lugar en el cuerpo, en forma de sensaciones.  Necesitamos además, ser capaces de acercarnos a los demás sin prejuzgarles ni anticipar nuestras propias ideas de por qué hicieron o dejaron de hacer. Prejuzgar es muy fácil debido a la necesidad de control de nuestro cerebro.  El cerebro trata de anticipar, etiqueta, generaliza y distorsiona la información para tener una historia a la que agarrarse y sobre todo estar prevenido. Los prejuicios matan nuestra capacidad para escuchar a los demás, igual que nuestras inseguridades. Cuántas veces te has sorprendido pensando en tu siguiente argumento mientras la otra persona se expresa. ¿Estás más preocupado de comprender a la otra persona para responder a lo que ella necesita y tú puedes ofrecerle, o de demostrar tu valía con tu mejor argumento? Interésate en ayudar a los demás Y como cualquier fortaleza en exceso se acaba transformando en debilidad, la empatía que realmente ayuda, nutre y potencia, es aquella en la que nos interesamos en ayudar a los demás a estar mejor, siendo conscientes de nuestras propias necesidades y límites. No dando aquello que no podemos o no queremos dar, porque de lo contrario, acabará … Leer más

Motivación. La chispa que enciende la pasión, multiplica los recursos y divide las dificultades

Motivacion. Leandro Fernandez Macho

¿Cómo se activa la motivación? Conseguir que las personas se sientan motivadas y con ello comprometidas con un proyecto, una meta o consigo mismas, parece ser más desafiante de lo que a primera vista podría parecer. Hay toneladas de investigaciones y teorías que tratan de desentrañar este misterio de la condición humana. y sobre todo, ¿cómo activarla?¿cómo mantenerla? https://www.youtube.com/watch?v=dR4w1ZvOMjw&t=1s&ab_channel=LeandroFern%C3%A1ndezMacho El punto de partida de la motivación. Una necesidad. Lo que a la luz de las investigaciones y probablemente de nuestra propia experiencia resulta evidente, es que para activar y mantener la motivación de las personas, es fundamental que exista una necesidad, porque la satisfacción de esa necesidad impulsa el movimiento.  Las necesidades de nuestro cerebro social, pueden agruparse en 2 mega categorías que dirigen el comportamiento de los individuos de nuestra especie, hacia el objetivo de objetivos: sobrevivir. Respuesta de búsqueda del placer La primera de esas palancas o mega categorías, es la respuesta de búsqueda del placer. Para nuestro cerebro actualizado por última vez hace 40.000 años, placer significa seguridad y la seguridad aumenta las posibilidades de supervivencia. El cerebro quiere placer y cuando lo consigue, quiere más, y más y más. Esta respuesta está sustentada en el sistema de recompensa cerebral, el sistema de la dopamina, del que ya hablamos en la sección de Liderazgo y Neuromanagement.  Respuesta de evitación del dolor La otra gran palanca motivacional de nuestra especie, es la respuesta de evitación del dolor, sustentada por el sistema de amenaza cerebral, el sistema de la famosa amígdala. Para nuestro cerebro primitivo, el dolor nos acerca a la muerte, así que cuanto más lejos mejor. La motivación en el ser humano, sigue este principio: Minimizar la amenaza y maximizar la recompensa. Y además en ese orden. ¿sabes por qué? Seguro que tú lo has experimentado…  Cuando eras pequeño y tus padres te pedían que hicieras algo que no te apetecía, cuanto más te hacías el/la remolón/a, más se frustraban ellos. Hasta que llegaba un momento en que su paciencia se acababa y el vaso de la frustración rebosaba. Entonces pasaban de las buenas palabras y de intentar motivarte por aproximación a la recompensa, a la estrategia definitiva para que te pusieras en movimiento: “o lo haces o…”. Vamos, la amenaza de castigo de toda la vida.  Es verdad que el ser humano se mueve más por evitación del dolor que por aproximación al placer y también es verdad que si tratan de motivarnos, o bien tratamos de motivarnos a nosotros mismos, permanentemente con amenazas, aumentará notablemente nuestro desgaste emocional, se erosionará la relación con la fuente de dichas amenazas, se diluirá el compromiso, el esfuerzo sucederá por presión en lugar de por pasión y nuestros preciados recursos cognitivo ejecutivo superiores (visualizar el futuro, planificar, ejecutar, automotivarnos, autocontrolarnos, empatizar con los demás,  comunicarnos eficazmente,…) desaparecerán de nuestro almacén de recursos. ¿Por que antes el dolor que el placer? Resulta que las emociones de dolor generan entre 3 y 6 veces más impacto en nuestro cerebro y nuestra memoria que las de placer. A nuestro cerebro le interesa que, para mantenernos con vida, la respuesta de evitación, comúnmente llamada respuesta de estrés, prime sobre la de aproximación. Imagina que vivieras hace 40.000 años en la sabana salvaje, estuvieras en pleno verano y llevaras 20 kilómetros andando sin beber una gota de agua. De pronto, ves un manantial de agua fresca y cristalina y como no, te “aproximas” rápidamente a esa fuente de placer y supervivencia para calmar tu sed. Mientras disfrutas de tan revitalizadora experiencia, te parece escuchar el sonido de unos matorrales detrás de ti, pero como tienes tanta sed y está tan rica el agua, decides considerar que posiblemente no será nada y sigues bebiendo. 5 segundos después, estás sirviendo de aperitivo a un hambriento león, que pasaba por la zona… Investigaciones como la de Roy Baumeister de la universidad de Queensland, han demostrado que la respuesta de evitación genera mucha más intensidad, más rápido y dejando más huella que la respuesta de aproximación. Del mismo modo, investigaciones como la de Fredrickson 2001 y Jung-Beeman 2007, demuestran que estados emocionales positivos ayudan a percibir más opciones para resolver problemas, colaborar mejor, rendir más y estar más comprometid@ con un proyecto. Potencia tu habilidad de automotivación. Estrategia TOP coste-beneficio La solución estriba entonces por un lado en aprovechar el potencial de las 2 palancas activadas simultáneamente: ¿Qué coste tendrá NO avanzar con lo mejor de nosotr@s mism@s en pos del objetivo? (Dolor) ¿Qué beneficio tendrá avanzar con lo mejor de nosotr@s mism@s en pos del objetivo? (Placer) Y una vez impulsados por ambas palancas, resultará fundamental mantener la motivación en el aire, como si de un avión se tratara. Hay que ser conscientes de que llegará un momento en que el avión se quedará sin combustible y habrá que rellenarlo, al mismo tiempo que por momentos podrán surgir turbulencias por el camino y habrá que surfearlas. Los 3 pasos para iniciar tu entrenamiento en automotivación Minimizar las interferencias de la respuesta de amenaza cerebral Minimizar las interferencias de la respuesta de amenaza cerebral que pudieran desgastarnos y dejarnos sin combustible emocional, minimizando los 2 principales miedos (que derivan del miedo a la muerte) que sesgan nuestro cerebro: El miedo a la sensación de descontrol: para minimizarlo es necesario aumentar la sensación de control con información y un plan. El miedo al rechazo y la exclusión: para minimizarlo es necesario apoyar, reconocer, tener en cuenta, informar. Maximizar los inputs de placer y recompensa cerebral Maximizar los inputs de placer y recompensa cerebral y para ello es interesante tener en cuenta los descubrimientos de la psicología positiva y los 5 grandes pilares de la teoría del bienestar del Dr. Martin Seligman: Sentido de contribución (a algo más grande que un@ mism@) Entrega (equilibrio entre el nivel de desafío y el nivel de competencia) Relaciones positivas (favorecer el buen clima de trabajo) Logro (sentir que avanzamos hacia nuestras metas)  Emociones positivas (estimularlas para que se contagien) Aplicar lo anterior de forma constante y consistente!!! Artículos relacionados para tu crecimiento personal

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    Ser más conscientes del impacto que el entorno tiene en nuestro rendimiento y bienestar, así como de los recursos de los que disponemos para liderarnos y liderar con éxito la V.I.D.A.

    Descubrir herramientas sencillas, prácticas y basadas en la ciencia, capaces de ayudar a desarrollar las habilidades necesarias para crecer y lograr resultados.

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    Leandro Fernández Macho
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